10 errores a evitar en seguros

La semana pasada hablé sobre 10 consejos para ahorrar dinero en nuestros seguros, algo que ha tenido mucho éxito (hasta la fecha la entrada que más respuestas positivas me ha generado), pero es habitual que al recortar el dinero empleado en nuestros seguros también recortemos su alcance. Está bien siempre que lo hagamos de una forma consciente y sepamos cómo hacerlo, de otra forma puede resultar perjudicial para nuestros intereses.

Recientemente hablando con un conocido me comentó el caso de una vecina a la que se le quemó la cocina y no tenía seguro de hogar, ya que el marido era de los que pensaba que todos los seguros son iguales, y que no servían más que para cobrar recibos. Bueno ya piensan de forma distinta, lástima que sea un poco tarde para ellos, ahora la reparación sí que les va a costar un buen dinero.

Pero también existen otras maneras de perder la eficacia de nuestros seguros, y no siempre tiene que ver con el dinero que empleamos:

1.- Dar información inexacta: Ya sea por negligencia o a conciencia para la contratación de un seguro en mejores condiciones los datos erróneos o la ocultación de información básica a la larga sólo nos supondrá un riesgo innecesario y nada rentable.

2.- No revisar nuestros datos: Cuando nos den la documentación de nuestros seguros debemos revisar que nuestros datos son correctos para evitar complicaciones futuras. Si algo está mal es el momento de pedir la corrección.

3.- No leer los condicionados: recibir la asesoría técnica para tomar decisiones no significa que no debamos leer los condicionados particulares y generales de nuestros seguros. Además es posible solicitar una copia de los mismos antes de realizar el contrato sin que suponga ningún compromiso por nuestra parte, de esta forma podremos evitar situaciones desfavorables para nuestros intereses.

4.- Tener recibos devueltos: podemos encontrarnos con garantías en suspenso temporalmente y dificultades en caso de sufrir un siniestro con un recibo devuelto. Llegando a anularse la póliza si pasa el suficiente tiempo y no nos percatamos de ello, con la perdida de los posibles valores adquiridos por antigüedad, periodos de carencia, o encontrarnos con que las condiciones que teníamos ya no existen.

5.- No revisar en el tiempo los capitales asegurados: inicialmente se contratan unos capitales, pero no pueden permanecer constantes toda la vida de la póliza. Debemos estar pendiente y comunicar las variaciones de nuestros valores patrimoniales, de nuestro negocio, terreno, local, actividad, préstamos, etc… muy importante para evitar el sobreseguro e infraseguro.

6.- Optar por lo más barato: Es lógico intentar obtener el mejor trato posible, siempre no sólo en seguros. Pero todo seguro tiene razones para ser más o menos costoso, y no hay 2 seguros iguales. Tenemos que valorar qué nos ofrecen (coberturas, servicios, atención,…) para decidir si la diferencia en precio es justificada o no. Te suena la expresión “lo barato es caro”.

7.- Usar indiscriminadamente el seguro: no es un gasto que amortizar, es una inversión en tranquilidad ante un acontecimiento grave e imprevisto para nuestros intereses y al cual no podríamos hacer frente por nuestros propios medios. Sólo conseguiremos ir destrozando nuestro historial y que cada vez nos resulte más difícil hacer el seguro, o hacerlo en peores condiciones.

8.- Delegar las decisiones en nuestro asesor: Los mediadores de seguros, conocen la técnica y el mercado asegurador pero somos nosotros, y nadie más que nosotros, los que sabemos realmente lo qué nos preocupa y qué necesitamos realmente. Hablemos, preguntemos y escuchemos al mediador profesional, pero las decisiones finales deberemos tomarlas nosotros.

9.- Cambiar de seguros alegremente por ahorrarnos unos pocos euros: además muy peligroso según el tipo de seguro (por ejemplo en accidentes, vida y salud). Los cambios han de ser motivados por razones de peso, y no por un par de euros o que nos regalen un chubasquero.

10.- Olvidarnos que estamos celebrando un contrato con una compañía en el que ambas partes contraen derechos y obligaciones. Por las prisas, por el poco interés al hacer el seguro, por la poca profesionalidad de quién nos lo ofrece, o por la equivocada creencia que los seguros han de cubrirlo TODO es frecuente que esperemos maravillas o que pensemos que determinados siniestros están cubiertos por la póliza cuando realmente no es así.

Conozcamos mejor nuestros seguros y recordemos que cualquier duda deberá ser resuelta por adelantado. Aquellas cosas que más nos preocupan (no todos tenemos las mismas circunstancias y motivaciones) deberán ser comentadas con detalle antes de la firma del contrato de seguro.

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